| Autor:
Magdi Allam y Mar Velasco |
Fuente:
Diario La Razón, Madrid 17 de septiembre
de 2003 |
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desafío de los cristianos venidos del Islam
(enlace externo).
Los «neocristianos» se ven obligados
a ocultar su fe por temor a perder la vida. Cada vez son más
los musulmanes conversos al catolicismo en toda Europa.
Encuentros marcados por el miedo. Una pesadilla
que anida en el ánimo y la mente de quienes nacieron bajo
el signo de Alá y su profeta Mahoma pero han decidido seguir
a Cristo. Son conscientes de que la apostasía en el Islam
no es un simple sustantivo, sino la posibilidad de una condena a
muerte, pero hay quien está decidido a desafiar al terror.
Son fieles cristianos y ciudadanos europeos que se sienten discriminados
y temen por su vida. Hasta hoy han sobrevivido huyendo de cualquier
manifestación pública de su fe. Ahora reivindican
su derecho a vivirla abiertamente.
En Italia, uno de los países más importantes
de Europa se persigue a los cristianos conversos del Islam. No exagero
en absoluto. Son cristianos albaneses, marroquíes, tunecinos,
argelinos, egipcios, bosnios, cíngaros, nigerianos, somalíes.
No se sabe bien cuántos, probablemente varios miles. Según
relata el diario italiano «Il Corriere della Sera»,
estos «neocristianos», musulmanes conversos, se ven
obligados a vivir en una suerte de nuevas catacumbas debido a la
amenaza islámica.
Son conscientes de que la apostasía en el
Islam no es un simple sustantivo, sino la posibilidad de una condena
a muerte, pero hay quien está decidido a desafiar al terror.
Son fieles cristianos y ciudadanos europeos que se sienten discriminados
y temen por su vida. Hasta hoy han sobrevivido huyendo de cualquier
manifestación pública de su fe. Ahora reivindican
su derecho a vivirla abiertamente". Estos datos los publicaba
La Razón hace unos días, y recogía algunos
testimonios de personas que sufren este verdadero calvario.
"Nura es una mujer culta, emprendedora, batalladora.
«Cada vez somos más los musulmanes convertidos al cristianismo,
nosotros lo sabemos, pero no lo hablamos, a no ser en un diálogo
íntimo, lo cual ocurre más fácilmente entre
mujeres casadas con europeos. Cuando hay hijos de parejas mixtas
con nombres cristianos, es fácil intuir la conversión.
¡Hay madres formalmente musulmanas que bautizan a sus hijos,
y festejan la comunión y la confirmación de sus hijos!
Pero en público decimos que somos ateos. Esta es la estrategia
adoptada por la unanimidad: hacernos pasar por ateos».
Nura querría liberarse de las cadenas del
miedo y de la hipocresía. Lanza una vibrante llamada: «¿Tenemos
que abrir las catacumbas? Hoy no sobrevive el derecho a la reciprocidad.
¿Por qué el cristiano que se hace musulmán
puede manifestar tranquilamente su propia fe, e incluso hacer publicidad
sin arriesgar nada, mientras que el musulmán que se convierte
al cristianismo vive en el miedo? El cristiano que se convierte
al Islam está orgulloso. Es como si se sintiese bien protegido.
Nosotros en cambio, tenemos que escondernos. Tenemos miedo. Yo tengo
terror de entrar en la iglesia. Elijo una iglesia lejana de mi barrio,
y me cuido mucho de que me vean. Pero no renuncio a ir a la iglesia:
la primera vez que he oído una misa en árabe me he
puesto a llorar».
Bekim es directora teatral. Flutura es una actriz
muy conocida en Albania: «Nuestra generación ha crecido
sin fe, sin religión, sin Dios. No sabíamos en qué
creer. Y no sabemos qué éramos antes, si cristianos
o musulmanes. Por eso, los albaneses de hoy tenemos el privilegio
de poder elegir. Desde hace tres años estamos en contacto
con los católicos, y ellos nos han ayudado muchísimo.
Quizá su bondad, su caridad, nos han empujado a entrar en
la religión católica. Nosotros, en realidad, no hemos
sido nunca verdaderos musulmanes. De hecho, convirtiéndonos
al catolicismo elegimos por vez primera nuestra fe. Nos bautizaremos
en la próxima Pascua. Muchas familias albanesas de Italia
se han convertido al catolicismo».
El silencio ha dado paso a la llamada al respeto
a la libertad religiosa. Y como Bekim y Flutura, hay quien ya no
tiene miedo a mostrar su fe.
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