| Autor:
Mónica Vázquez |
Fuente:
Diario "La Razón", miércoles
19 de noviembre de 2003. |
Documento relacionado: Discurso
del Papa a los participantes en la Conferencia Internacional sobre
la depresión.
Todos los años,
un millón de personas en el mundo se quitan la vida por esta
enfermedad
La difusión de la depresión constituye
hoy un fenómeno «preocupante», asegura Juan Pablo
II. A quienes se encuentran afligidos por este enfermedad, el Papa
les propone profundizar en su vida espiritual para descubrir el
amor de Dios y superar así ese estado de falta de ánimo.
Éstas son las conclusiones del Papa en la XVIII Conferencia
Internacional sobre este mal celebrada hace pocos días en
Roma. La receta del Pontífice para superar la depresión
está en coincidencia con los consejos de los psiquiatras
y psicólogos consultados por La Razón para aminorar
esta enfermedad.
 |
Estatua de Juan Pablo II en la
Catedral de Madrid |
Cambio vital. Una paciente en una sesión
de terapia psicológica
El encuentro organizado por el Vaticano para afrontar
la enfermedad de la depresión congregó el pasado fin
de semana a seiscientos médicos, laicos comprometidos y hombres
de Iglesia. En la actualidad hay en el mundo más de 340 millones
de personas que padecen depresión, enfermedad que en el peor
de los casos puede llevar al suicidio -con la pérdida de
un millón de vidas al año-. «La difusión
de los estados depresivos es preocupante», constató
el Papa. «Se manifiestan fragilidades humanas, psicológicas
y espirituales, que al menos en parte son inducidas por la sociedad»,
añadió. Ante esta situación, Juan Pablo II
señaló «proponer nuevos caminos para que cada
uno pueda construir la propia personalidad, cultivando la vida espiritual,
fundamento de una existencia madura». De hecho, afirmó,
«la depresión es siempre una prueba espiritual».
A las personas que dejan de percibir el sentido de la vida, el obispo
de Roma les recomendó la meditación de los Salmos
«en los que el autor sagrado expresa en oración sus
alegrías y angustias», el rezo del Rosario y la participación
en la Eucaristía -«manantial de paz interior»-.
El Papa recuerda a los enfermos de depresión que «en
su amor infinito, Dios está siempre cerca de los que sufren».
En este sentido, añadió: «La enfermedad depresiva
puede ser un camino para descubrir otros aspectos de uno mismo y
nuevas formas de encuentro con Dios».
Depresión exógena
Para Enrique Rojas, catedrático de psiquiatría
en la Universidad Complutense de Madrid y especialista en las depresiones,
considera que «cuando el Papa habla de la depresión,
se refiere a la depresión exógena o reactiva que son
debidas a acontecimientos de la vida que producen un estado anímico
de melancolía, tristeza o decaimiento psicológico.
Estas situaciones son debidas, a veces, al hedonismo, al consumismo
exacerbado, a la permisividad, al relativismo o al materialismo
en sus distintas versiones. Todo esto produce en el ser humano un
gran vacío, ya que no es capaz de llenar de verdad el corazón
del hombre». Rojas subraya que «en el otro extremo están
las depresiones endógenas, que son motivadas por un desorden
bioquímico que tiene un carácter hereditario y que
se curan con fármacos que corrigen ese desajuste cerebral.
A éstas, lógicamente, no se refiere el Papa».
Sentido de la vida
Para la psiquiatra Mercedes Martín del Moral,
profesora en la Universidad San Pablo-CEU, «el Papa da soluciones
al asunto de la depresión al señalar la fe cristiana
como una forma de esperanza. Si una persona está desamparada
y derrotada, la fe le puede ayudar a combatir ese estado de ánimo.
La ciencia ha comprobado que la vivencia de la fe es un elemento
positivo para la curación o superación del mal».
El psiquiatra Juan Cardona ha declarado a La Razón que «no
hay mejor antídoto contra la depresión que saber encontrar
el sentido de la vida». «Es frecuente -añade-
que los depresivos se lamenten y digan: para mí la vida no
tiene sentido . Pues bien; ese sentido radical de la vida lo dan
la verdad, el bien, la belleza y la libertad.Y todo eso sólo
se puede encontrar en Dios». En esta línea, Juan José
López-Ibor, catedrático de psiquiatría en la
Universidad Complutense de Madrid, señala que «en las
grandes religiones se enseña a darle un sentido a la vida,
prestando atención a lo realmente importante sin prestar
concentración a las cosas que no lo tienen, ya que una de
las causas de la depresión radica en las cosas de las que
se carece. En la sociedad de consumo, lo que ocurre es que al tener
tantas cosas hay más probabilidad de perder algo»,
explica.
El Papa y Freud
«Freud decía que la salud mental
está definida por la capacidad de amar y de trabajar -indica
el psiquiatra López-Ibor-. El Papa también habla de
la caridad, ya que la mejor manera de no deprimirse es olvidarse
de uno mismo», añade. «En un libro, un psiquiatra
analizaba el personaje bíblico de Job. Éste es el
prototipo de persona capaz de hacer frente a todas las adversidades
de la vida sin deprimirse, ya que tenía una gran capacidad
de sobreponerse», indica el médico López-Ibor.
Para el psicólogo clínico José María
Amenos, de la Comunidad de Psicólogos Cristianos que está
presente en nueve países, «la persona que está
deprimida tiene los mecanismos de defensa bajos, por lo que no puede
hacer frente a lo que le exige la sociedad. En cambio, en la Iglesia
católica tenemos como punto de partida la comprensión,
el amor, el acogimiento, para que la persona sienta su valía,
gane en autoestima, ya que la persona en sí no es valorada
por la sociedad de consumo», agrega."
|