| Autor:
Jesús Bastante |
Fuente:
Diario Abc, Madrid, 10 de diciembre de
2003 |
Artículo relacionado: Una
diócesis episcopaliana pide su admisión en la Iglesia
Católica por la crisis anglicana.
También: Los anglicanos reflexionan
la pérdida de su identidad y poder, artículo
de Alan Cowell en The New York Times del 8 de abril de 2005.
Diez de las 38 provincias anglicanas declaran
«rotas» las relaciones con los episcopalianos estadounidenses.
Roma suspende el diálogo con esta confesión
Madrid. La ruptura es prácticamente un hecho.
La consagración de Gene Robinson -sacerdote anglicano homosexual
y divorciado- como obispo de la diócesis de New Hampshire
(EE.UU), que supuso el inicio de un profundo cisma, lleva camino
de desembocar en la disolución de la Comunión anglicana,
más de cuatro siglos después de que se escindiera
de Roma de la mano de Enrique VIII.
La situación ha llegado a tales extremos
que 10 de las 38 provincias anglicanas (que aglutinan a más
de 40 de los 70 millones de miembros de esta confesión repartidos
por el mundo) han declarado «rotas» sus relaciones con
los episcopalianos estadounidenses. Entre ellas, están todas
las provincias de África (continente con mayor número
de anglicanos) y la de India Occidental, a las que se unió
el lunes la provincia del Este Asiático.
Muestras de malestar
Pero la noticia más sorprendente ha sido
la revelada este lunes por el arzobispo de Seattle, Alexander Brunett,
quien declaró tras una visita a la Santa Sede que una diócesis
anglicana de Estados Unidos había solicitado al Vaticano
su admisión en la Iglesia católica tras el «caso
Robinson». Brunett, responsable de la comisión que
debía acoger una reunión entre católicos y
anglicanos suspendida por la Santa Sede el pasado 25 de noviembre,
no dio el nombre de la citada diócesis, aunque sí
indicó que «he recibido muchas muestras de malestar
por parte de los obispos anglicanos de todo el mundo».
De hecho, la pasada semana, según informó
el servicio episcopaliano de noticias, tuvo lugar una reunión
en Roma entre anglicanos estadounidenses y australianos que rechazan
las uniones homosexuales, con el objeto de discutir una posible
unión con la Iglesia católica, pero manteniendo las
costumbres y liturgia anglicanas.
Esta noticia surgió pocos días después
de hacerse pública una nota en la que la Santa Sede decidía
«suspender» las reuniones de las comisiones que estaban
redactando un documento conjunto en el que señalaban las
verdades de fe que unían a ambas religiones. En un comunicado
emitido la semana pasada por el Consejo Pontificio para la Promoción
de la Unidad de los Cristianos (organismo vaticano presidido por
el cardenal Walter Kasper), se informaba de la reunión celebrada
el pasado 25 de noviembre entre el purpurado y el reverendo John
L. Peterson, secretario general del Consejo Consultivo Anglicano,
en la que «se discutió sobre el futuro del diálogo
católico-anglicano, en especial tras los últimos acontecimientos
en la vida de la Comunión anglicana». La citada nota
resaltaba la decisión de «aplazar la próxima
sesión plenaria de la Comisión Internacional Católico-Anglicana
para la Unidad y la Misión (máximo organismo ecuménico
entre ambas confesiones)», prevista para febrero de 2004 y
cuyo responsable era el arzobispo de Seattle, así como «la
tarea de preparar la publicación de un documento común
sobre la fe». Aunque tanto la Santa Sede como la Comunión
anglicana aseguraban mantener «su compromiso de continuar
con el diálogo», la decisión adoptada comporta
un sensible distanciamiento entre las dos iglesias cristianas, que
en los últimos tiempos habían dado importantes pasos
en pos de la unidad.
Pese a que en el comunicado no se cita expresamente
la consagración de Robinson como obispo como detonante de
este distanciamiento, el propio cardenal Kasper reconocía
que «hemos hablado de la reciente decisión tomada en
dos provincias anglicanas (New Hampshire y Hearing, aunque en este
último caso el candidato, Jeffrey Johns, finalmente rechazó
su designación). El arzobispo Williams sabe que el tema nos
preocupa no poco».
Mazazo al ecumenismo
Kasper fue más allá al señalar
que «hasta hace poco se podía afirmar que los principios
morales que guían la sexualidad humana eran compartidos por
los católicos y los anglicanos. Esperamos que se pueda decir
ello de nuevo». La suspensión del documento sobre la
fe común ha supuesto un mazazo para las aspiraciones de expertos
en ecumenismo de ambas confesiones, si bien la consagración
de Robinson y la «mano abierta» hacia la ordenación
de homosexuales y mujeres como sacerdotes hacía presagiar
una decisión de este tipo.
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