| Autor:
Ian Laurenson, 0.F.M |
Fuente:
www.clerus.org |
También le interesará: El
párroco en el derecho canónico (enlace externo).
«Apacienta mis corderos…. Apacienta
mis ovejas», dijo Jesús. La Iglesia es su grey. Lumen
gentium, en el número 8, identifica a esta única
Iglesia de Cristo con la que nuestro Salvador, después de
su resurrección, entregó o confió al cuidado
pastoral de Pedro y de los otros apóstoles. Christus
Dominus, el Decreto sobre el Oficio pastoral de los Obispos
en la Iglesia, en el número 11, nos explica que en una Iglesia
particular, o bien en una diócesis, “está verdaderamente
presente y operante la Iglesia de Cristo una, santa, católica
y apostólica”. Es también la grey de Cristo,
“una porción” de la cual (canon 369) ha sido
ahora confiada al obispo diocesano. El canon 515 dice: “La
parroquia es una determinada comunidad de fieles constituida de
modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo
la autoridad del Obispo diocesano, se encomienda a un párroco,
como su pastor propio (qua proprio eiusdem pastori)”.
El canon 519 afirma: “El párroco (pastor proprius)
es el pastor propio de la parroquia que se le confía”.
 |
Ermita de Eunate
(Navarra, España) |
Las diócesis no son simples divisiones administrativas
de la Iglesia universal. El Obispo diocesano no es un delegado
o un vicario del Papa. Una parroquia no es una entidad autónoma,
ni una “filial” de la diócesis, ni algo semejante
a un lugar de venta de McDonald. La entera grey de Cristo le es
confiada al Papa y al Colegio episcopal; una diócesis le
es confiada al Obispo diocesano. Una parroquia le es confiada al
párroco. El párroco no es un dependiente,
un agente o un delegado del Obispo diocesano. No es un mercenario,
del que habla Cristo en el Evangelio. Él comparte
el ministerio de Cristo con el Obispo diocesano. Algunos
canonistas sostienen que el párroco posee “funciones
sin poder (potestas)”, dado que el poder pertenece al Obispo
diocesano. Y aún, las expresiones “le es confiada”
y “pastor propio” y los cánones que siguen atribuyen
al párroco un poder ordinario, que le es dado según
la ley en virtud de su oficio. Su poder es propio, ejercitado en
propio nombre (Nuovo Commento, p 690 ed. Ing.)
La parroquia es el lugar donde
sucede todo esto. Después de todo, las personas no se casan
en la Cancillería o en las oficinas diocesanas. El párroco
es “el pastor propio, su pastor”.
Los cánones 521-539 describen los requisitos,
las cualidades, los poderes, los derechos y las obligaciones
del párroco, como así también el período
de posesión del oficio (lo ideal sería por un tiempo
indeterminado, para garantizar la establilidad).
Los cánones 528 y 529 son textos extensos,
de tono muy pastoral, y aportan un excelente material para la meditación
y para el examen de conciencia. La grey del párroco
es la grey de Cristo que le ha sido confiada. Es importante recordar
la enseñanza de Cristo sobre autoridad y poder, y verlos
en términos de servicio de amor. Cristo obra en él
y a través de él, para su salvación y para
la salvación de la grey que le ha sido confiada.
|