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Autor: Iliana
Lavastida Rodríguez |
Fuente:
Diario Las Américas,
Miami (Estados Unidos),
21 de octubre de 2006 |
Artículo
relacionado: Oyendo
la llamada de Dios en la búsqueda de la
felicidad, artículo sobre las motivaciones de las
vocaciones en Estados Unidos.
Las noticias
para la Iglesia Católica
esta semana no podrían haber sido peores
tras la revelación de una relación
impropia entre un sacerdote y un ex congresista
federal de la Florida, cuando este último
era un adolescente. Sin embargo, el oficio
de reclutar a nuevos sacerdotes existe y
la escasez y necesidad de formar nuevos presbíteros
es afirmado en todas las parroquias del país,
en donde residen millones de feligreses, porque
además la Iglesia como el mundo también
puede ser renovada.
Entre el enigma y la
sugestión se debaten
las impresiones que en cualquier persona común
puede despertar la imagen de un sacerdote. A
través de los tiempos desde el surgimiento
mismo de las religiones, los seguidores de cada
devoción religiosa han identificado a
quienes se desempeñan en este oficio como
a seres humanos con un don sobrenatural y lo
cierto es que entre los escogidos para el sacerdocio
existen aptitudes específicas que los
convierten en seres especiales.
En el caso de la religión católica,
la vocación para ejercer el sacerdocio
se encuentra a partir del vínculo que
desde pequeño se tenga con la iglesia,
aunque existan fuerzas adversas que lo dificulten
como la propia incomprensión de muchas
personas para alguien que se incline hacia esta
profesión de sacrificio y entrega absoluta.
Así lo afirma el padre Manuel
Francisco Álvarez,
Manny, como todos le nombran, quien
a cuatro años de haber sido ordenado,
fue recientemente designado como Director de Vocaciones
de la Arquidiócesis
de Miami.
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Luz incidiendo en una
columna.
Monasterio de El Paular (España) |
“En sentido general las personas se cuestionan
el celibato, que nosotros asumimos como una entrega
total para poder amar al pueblo de Dios; la obediencia,
lo cual no te permite responder a tus intereses
personales, sino a la necesidad para la cual
seas designado, y la humildad que significa estar
dispuesto siempre a servir a los demás”.
Sin embargo, uno de los
retos más grandes
que tiene la Iglesia Católica hoy en día
es el poder encontrar solución a los escándalos que han envuelto a algunos de sus sacerdotes,
los cuales perjudican no solo a los que no han
violado ninguna ley o código de conducta
correspondiente al sacerdocio, sino que además,
laceran la imagen de lo que emana del
Vaticano.
“Precisamente por considerarlos
personas con capacidades excepcionales es quizás
la razón por la que el mundo secular hace
resaltar el comportamiento inadecuado de algún
sacerdote que ha incurrido en una falta, sin
embargo se obvian de manera involuntaria
todos los actos heroicos que a diario realizan los
investidos en esta profesión entre los
cuales están las visitas a enfermos y
prisioneros en horas de la madrugada, la preparación
de matrimonios o la labor de consejero familiar
y la de mediador ante determinados conflictos.
Cuando visitamos un enfermo, fungimos como médicos
del alma, pues para una persona con la salud
quebrantada es muy importante el apoyo espiritual;
lo mismo cuando acompañamos en el dolor
a los familiares de alguien que ha muerto”.
Los retos para el nuevo
Director de Vocaciones de la Arquidiócesis de Miami no son pocos.
Para el Padre Álvarez, quien asume su
misión con la misma dedicación
que uno espera de un reclutador en el campo privado,
con la notable excepción que la
fe y devoción
a Dios están por encima de cualquier otra
consideración.
“El reto básico que asumo con este
nombramiento es encontrar más seguidores
de Dios para ejercer el sacerdocio, motivarlos,
enseñarles la belleza de la aventura que
es esta profesión y comunicarles el gozo
que en sí mismo se experimenta, así como
la importancia y la relevancia que tiene en el
mundo de hoy desempeñarse como sacerdote.
La principal de las misiones es buscar y reclutar
jóvenes. Asimismo, sostener una cultura
de la vocación al sacerdocio; ayudar a
cualquiera que se sienta motivado a discernir
si verdaderamente esa es su orientación.
Visitar las iglesias y las escuelas y ofrecer
charlas sobre el sacerdocio, explicando que estamos
llamados a servir al pueblo de Dios en la propia
realidad en la que este se encuentre. Asimismo,
debemos entrevistar a todos los que se presentan
como candidatos para ser sacerdotes y una vez
aceptados e ingresados al seminario, los seguimos
acompañando”.
“Es conveniente explicar que los programas
de estudios dentro del seminario para ordenarse
como sacerdote son fuertes e incluyen cuatro
pilares básicos: la parte académica,
basada en el estudio de teología y filosofía;
la formación humana que implica la práctica
de deportes y actividades de intercambio para
que se desarrollen como individuos saludables;
la formación espiritual y la formación
pastoral a través de la cual van entendiendo
su vocación de servicio al prójimo”.
Respecto a cómo la Iglesia enfrenta los
fenómenos de la vida moderna el padre
expresó: “Hay una causa principal
para los males del mundo actual y es el resquebrajamiento
de la familia. Si la familia conservara sus bases
sólidas no viviríamos en una sociedad
amoral. Existen familias que no inculcan los
principios de la fe católica, aún
creyendo en Cristo. Hay una costumbre generalizada
de asumir lo placentero, aunque implique la desviación
moral que conlleve, siempre que no lo consideremos
nocivo para un tercero y eso no significa enseñar
buenos principios éticos”.
“La iglesia analiza todos
los problemas del mundo con mucha compasión;
la Iglesia rechaza el pecado, no al pecador.
La fragilidad
humana hay que enfrentarla con el perdón
de Dios. Cuando se ofrece amor a alguien
que ha incurrido en una falta, se le enseña
dignidad. Dios nos ama individualmente y para Él
todos tenemos un valor. Si sentimos ese amor,
nos percatamos que podemos conquistar el mundo
para Cristo. No se acostumbra a hablar
de Dios en términos de modernidad. Sin
embargo, para vivir nuestra fe en el mundo moderno
tenemos que asumir la paradoja que es este mundo.
Por ejemplo Cristo nos llama a perdonar, sin
embargo se vive la sed de venganza hacia quien
nos daña. Cristo también ofrece
una vida llamada al amor en la que te orienta
poner la necesidad ajena delante de la propia,
así como aspirar a realizar nuestros sueños
sin que ello signifique aplastar los ajenos.
Parece difícil, pero el reto es enseñar
a la gente cómo optar por Cristo, lo cual es
completamente posible”.
“El sacerdote no es un perfecto santo,
solo es un ser humano llamado a una función
de servicio, que aunque parezca difícil
e imposible, es necesaria, sus resultados son
tangibles, en el servicio a Cristo de
una manera radical y precisamente lo que constituye de mayor
atracción, es el reto que implica. El
sacerdocio continúa siendo un misterio
para la mayoría de las personas, a pesar
de sus dos mil años de existencia. Mediante
este ejercicio podemos demostrar al mundo una
manera de ser un ser humano diferente.”
El padre Manny Álvarez es uno de los
sacerdotes más jóvenes de la Arquidiócesis
de Miami y quizás del estado de la Florida,
precisamente él considera que su juventud
es lo que le permite llegar con mayor facilidad
a los jóvenes para que crean posible el
ejercicio de este oficio como otro de tantos
que se realizan de manera honrada y con un propósito
de crecimiento humano. Gracias a su testimonio
conocimos que la Arquidiócesis está involucrada
con muchas necesidades de la comunidad como el
auspicio católico para moribundos, techo
y alimento para los desamparados, ayuda a los
enfermos de SIDA y un servicio muy importante
que es la ayuda a indocumentados en cuanto a
consejería y orientación de trabajo,
lo cual les permite sentir que forman parte de
la comunidad católica universal.
El padre Manny Álvarez es de padres cubanos
que inmigraron a Estados Unidos en la década
del 60, siendo aún adolescentes. Siente
orgullo de sus raíces y considera que
parte del llamado de su vocación y su
desempeño está enlazado con el
futuro de Cuba, una vez que producido un cambio
de régimen, se abran aún más
las posibilidades de continuar apoyando a la
Iglesia Católica Cubana, que tan heroica
labor le ha tocado desempeñar durante
los últimos 48 años. “La
Arquidiócesis servirá como puente
de ayuda hacia pueblo cubano, así como
a los obispos, sacerdotes y religiosos en general”-auguró convencido
el padre.
El recién nombrado Director de Vocaciones
reconoció que la práctica religiosa
de su propia familia influenció mucho
en su vocación sacerdotal y agradeció a
sus padres por nunca haber constituido un obstáculo
en esa decisión tan importante para su
vida.
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