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Autor:
Elisabetta Piqué |
Fuente: La
Nación, Buenos Aires, 31 de
marzo de 2008 |
Magdi
Cristiano Allam, el periodista musulmán
que saltó a la fama mundial después
de haber sido bautizado por el Papa durante la última
vigilia pascual, llega con tres autos negros
blindados y con los vidrios polarizados.
La
cita para la
entrevista con
La Nacion es
en la Sede de
la Prensa Extranjera,
en el corazón
de Roma. Tres guardaespaldas lo acompañan
hasta una habitación del primer piso mirando
hacia todos lados, atentos a cada movimiento.
No lo dejan solo ni un minuto, incluso durante
la entrevista.
No es extraño. Magdi Allam, nacido en
Egipto hace 55 años, escritor, columnista
y subdirector del diario Corriere della Sera,
vive custodiado desde hace cinco años,
tras haber recibido varias amenazas de muerte
por sus críticas al extremismo islámico
y por su acérrima defensa de Israel.
Tras haber sido bautizado
por el mismo Papa en una ceremonia solemne
en la basílica
de San Pedro televisada a todo el mundo, hace
una semana, su vida corre aún más
peligro.
Fue definido "un apóstata que debe
irse al infierno", un "enemigo del
islam".
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Torre en una iglesia
en la Selva Negra
(Alemania) |
Allam, un hombre menudo,
de anteojos, mirada dulce, piel color aceituna,
en la entrevista explicó que decidió convertirse
porque llegó a la conclusión de
que "el islam es una religión negativa
que legitimiza la violencia y el terrorismo".
"Considero que lo que hice, y no hubo ninguna
planificación, fue justo, fue un bien,
y creo que el Papa fue extremadamente sabio en
haber hecho prevalecer las razones de la fe sobre
las consideraciones diplomáticas y políticas,
porque éste es su deber, y que también
fue valiente", sostuvo.
-¿Por qué se convirtió al
catolicismo?
-Fue un camino gradual
y lento. Desde niño
conocí el mundo católico porque
fui a escuelas italianas católicas en
El Cairo -primero en un jardín de monjas,
después en un colegio de sacerdotes salesianos,
donde era pupilo-, y esto me permitió conocer
desde el interior y en modo correcto la realidad
de la religión católica. Pero hubo
otros dos factores que incidieron en mi conversión:
el primero fue el hecho de haber sido amenazado
a partir de 2003. Esto me obligó a reflexionar
no sólo sobre la realidad del extremismo
y del terrorismo islámico, sino también
sobre el islam como religión, a partir
del momento en que estos extremistas y terroristas
islámicos hacen lo que hacen en nombre
del islam. Me vi obligado a analizar el Corán
y la obra y el pensamiento de Mahoma y descubrí que
hay profundas ambigüedades que permiten
legitimizar la violencia y el terrorismo.
-¿El
segundo factor?
-El segundo factor fue
haber conocido a varios católicos con los que me encontré en
perfecta sintonía, ya que compartíamos
los valores. Por supuesto la persona que más
influyó en la conversión fue este
papa, Benedicto XVI, a quien nunca había
visto personalmente antes del bautismo, en la
vigilia de Pascua.
-¿Esa fue la primera vez que
estuvo con él?
-Sí, la primera y única
vez.
-Según lo que escribió en
el Corriere della Sera, para usted fue determinante
el famoso discurso del Papa en la Universidad
de Ratisbona, Alemania...
-Como periodista, yo seguí toda la actividad
de Benedicto XVI y quedé totalmente fascinado
por su pensamiento. Compartí plenamente
su concepción de indisolubilidad entre
fe y razón. Siempre me fascinó este
papa porque no sólo es un gran hombre
de fe, sino también un gran hombre de
razón. Creo que muchos temen al Papa no
por su fe, sino por su razón, por su capacidad
de desafiarlos en el terreno de la razón.
-Ya
viviendo amenazado de muerte y con escolta
policial desde 2003 y sabiendo que iba a
crear gran impacto mediático, ¿por
qué pidió ser bautizado por
el Papa?
-Yo no pedí ser bautizado por el Papa.
Yo hace un año hablé confidencialmente
con monseñor Rino Fisichella, rector de
la Universidad Lateranense, y con él comencé un
camino espiritual de iniciación a los
sacramentos del cristianismo. En el curso de
este camino surgió la posibilidad de que
el bautismo fuera realizado por el Papa. Dicho
esto, estoy realmente azorado y dolido, porque
hay católicos que reaccionaron diciendo "¿por
qué no se hizo bautizar en una pequeña
parroquia por un sacerdote cualquiera?".
Lo que leo entre líneas es una crítica
al bautismo de Magdi Allam por cómo fue
hecho, como si fuera una vergüenza, porque
habría podido hacerse de modo discreto
y reservado. Y la actitud del Papa es considerada
una provocación. Lo que yo digo es que
estoy muy orgulloso de haberme convertido, de
que esto se haya hecho público y de que
yo pueda afirmarlo de viva voz. Y considero que
haber recibido el bautismo del Papa es el don
más grande que la vida pudo darme y que
fue un testimonio muy útil para muchos
musulmanes que conozco que se convirtieron aquí en
Italia, pero que viven su nueva fe en el secreto
porque tienen miedo. Considero que lo que hice,
y no hubo ninguna planificación, fue justo,
fue un bien, y creo que el Papa fue extremadamente
sabio en haber hecho prevalecer las razones de
la fe sobre las consideraciones diplomáticas
y políticas, porque éste es su
deber, y que también fue valiente.
-En
una declaración, sin embargo,
el Vaticano pareció distanciarse...
-En esa declaración no hay ninguna toma
de distancia, sino que dice que Magdi Allam es
libre de expresar sus propias valoraciones, pero
sus opiniones no representan las opiniones del
Papa, y esto es totalmente cierto, faltaría
más. Pero nunca dijo que "nosotros
condenamos lo que Magdi Allam dice". La
verdad es que lo que hay ahora es una operación
para desacreditarme a mí y para atacar
al Papa.
-¿Por qué usted
cree que no existe un islam moderado?
-Hay que distinguir al
islam como religión
y a los musulmanes como personas. Si yo decidí convertirme,
es totalmente obvio que lo hice porque maduré una
valoración negativa del islam. Si yo pensara
que el islam es una religión verdadera
y buena, no me habría convertido, habría
seguido siendo un musulmán. Pero nosotros
vivimos en una Europa que está enferma
de relativismo y que está sometida a lo
políticamente correcto. Entonces hay que
decir que todas las religiones son iguales, prescindiendo
de sus contenidos, y no hay que decir nada que
pueda hurtar la susceptibilidad de los demás.
Pero yo rechazo esto porque creo que el ejercicio
de la libertad de expresión no puede ser
limitado. Y digo lo que pienso.
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