Vida Sacerdotal - Información para sacerdotes

Ofrecemos las cuatro oraciones que compuso Santa Brígida, que se encuentran entre las Revelaciones que ella divulgó. Santa Brígida (1302 o 1303 - 1373), nacida en una familia noble de Suecia, casó con Ulf Gudmarsson. Tuvieron ocho hijos, uno de ellos Santa Catalina de Suecia. Al enviudar en 1344, se retiró a la vida monástica.

En 1350 peregrinó a Roma con motivo del año jubilar. Allí recibió el permiso del Papa para fundar una nueva Orden religiosa: fue la Orden del Santísimo Salvador o brigidianas. Falleció en 1373 en Roma. Fue canonizada en 1391. El Papa San Juan Pablo II la declaró Patrona de Europa.

Carta abierta a los sacerdotes de la Iglesia católica (pastoral de los sacerdotes en tiempo de pandemia)Queridos sacerdotes, queridos hermanos en Cristo:

El Domingo de Pascua por la tarde, recibí un mensaje de texto de uno de vosotros, un amigo cercano cuyo mensaje era breve y sin rodeos: «El día más extraño de mi vida». Estas siete palabras estaba inscritas debajo de una fotografía tomada desde el coro de su iglesia, vacía a excepción de él mismo (procesionando por el pasillo central para la Misa del Domingo de Resurrección) y tres dominicanos de Nashville (socialmente distanciados en los bancos). La conmovedora confesión de mi amigo fue de lo más impactante porque sé lo duro que ha trabajado durante más de una década y media para crear una de las más bellas liturgias parroquiales en el mundo católico, fortaleciendo a su gente para vivir la misión sacerdotal del verdadero culto que se les confirió a cada uno de ellos en el bautismo.

El P. Juan es uno de los siete sacerdotes que consuelan a los enfermos de Ifema [un centro de convenciones de Madrid en el que se armó un hospital de emergencia en la epidemia del Covid-19, n. de la r.]. Porque el consuelo -además de la curación - es lo que más han necesitado y necesitan los más de 3.500 pacientes que han pasado por este hospital de campaña.

Juan Jolin, natural de Valladolid, llegó el 25 de marzo al centro médico de emergencias levantado para enfermos leves de COVID-19. "Soy médico y antes de ordenarme, ejercí la medicina. Otro de los sacerdotes de Ifema, Carlos, también es médico. Esta fue una de las razones por las que desde el arzobispado de Madrid nos encargaron esta misión", cuenta a Religión Confidencial.

Quiero tener tanta libertad como los musulmanes de LleidaEn estos días, en que la mayor parte de la humanidad está pasando o ha pasado por el confinamiento y las restrictivas normas que limitan nuestros derechos, yo anhelo el momento de poder ejercer de nuevo nuestras libertades fundamentales. Ruego que se me permita una comparación, más visible en estos tiempos de pandemia. Con la libertad pasa lo mismo que con la salud: en los momentos buenos no nos damos cuenta de que la disfrutamos, solo se aprecia cuando falta.

Los sacerdotes están haciendo enormes esfuerzos por mantenerse unidos al pueblo cristiano. También lo están haciendo los imanes musulmanes con los suyos. Pero hay una diferencia: a ellos las autoridades les consienten todo. Estos días hemos visto videos de policías cerrando iglesias y echando a obispos de catedrales mientras celebraban la liturgia, en supuesta aplicación de las normas dadas por las autoridades sanitarias. A la vez que se ha difundido el video de los musulmanes de El Vendrell reuniéndose para la oración del viernes en la calle usando altavoces para que les oyeran en un amplio radio, con la presencia complaciente de la policía, que por su actitud pareciera que estaban ahí para garantizar la seguridad de la reunión.

En el supuesto de enfermedades contagiosas, y especialmente en el época de epidemia, una duda que surge es el modo de administrar la unción a enfermos. En efecto, los enfermos de otras enfermedades pueden sentirse temerosos de que el sacerdote le toque directamente con su mano, y el propio sacerdote debe cuidarse. Ello no solo por la debida atención a su propia salud, sino aún más para poder seguir administrando los sacramentos a otras personas. Además en muchos lugares puede haber normas de la autoridad sanitaria que impongan el distanciamiento social.

Por ello, es razonable e incluso aconsejable que el sacerdote no asuma riesgos innecesarios. En esos casos surge la duda: ¿cómo se administra la unción de enfermos en épocas de epidemia a cualquier enfermo, o en todas las épocas a enfermos de enfermedades contagiosas?

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